¿Picazón, mal olor o pérdida de pelo? Lo que la piel de tu mascota intenta decirte

Si has notado que tu perro se lame las patas sin parar, se frota la cara contra los muebles o que tu gato tiene pequeñas costras en el lomo, no estás solo. Los problemas de piel son una de las causas más frecuentes de consulta veterinaria. Sin embargo, existe un gran malentendido: solemos culpar a la comida de todo, cuando la realidad es mucho más compleja.

El gran mito: No todo es “alergia al alimento”

Es natural pensar que si algo anda mal por fuera, es por lo que entró por la boca. Pero los datos científicos nos dicen lo contrario: el 94% de las enfermedades de la piel (dermatosis) en perros no tienen relación con alergias alimentarias. En los gatos, la cifra es aún más baja, pues solo el 5% de los casos se deben realmente a una reacción a la comida.

Los sospechosos habituales

Si solo una pequeña fracción es por alergia alimentaria, ¿qué causa el resto? Según las fuentes y la práctica clínica, los sospechosos principales son:
  • Dermatitis Atópica: Una reacción alérgica a elementos del ambiente como el polen, moho o ácaros del polvo.Esta condición suele tener un componente hereditario.
  • Alergia a la picadura de pulga: Una sola picadura puede desatar un ciclo de rascado intenso.
  • Infecciones y Parásitos: Hongos, ácaros (como los de la sarna) o bacterias que aprovechan una debilidad en la piel.
  • Déficits nutricionales: Una piel que no recibe lo necesario no puede protegerse.

La proteína: El escudo invisible de tu mascota

Independientemente de la causa del problema, la nutrición juega un papel de “constructor”. ¿Sabías que aproximadamente el 95% de la estructura de la piel y el pelo está formada por proteínas?
Para tu mascota, mantener su pelaje y piel sanos es una tarea titánica: entre el 25% y el 30% de toda la proteína que consume al día se destina exclusivamente a renovar su piel y pelo. Si su cuerpo está luchando contra una enfermedad dérmica, este requerimiento de proteínas de alta calidad se vuelve aún más crítico para cerrar la barrera contra patógenos.

¿Cuándo sospechar realmente de una alergia alimentaria?

Una verdadera alergia ocurre cuando el sistema inmunológico identifica por error una proteína (como la de la res, lácteos, cordero o trigo) como un invasor. Esto puede provocar no solo picazón, sino también problemas digestivos como colitis o diarrea.
El diagnóstico definitivo suele requerir métodos como citologías de piel o raspados para descartar parásitos antes de confirmar una alergia.

El consejo de La Potranca

La piel es el órgano más grande de tu mascota y su primera línea de defensa. No permitas que el rascado se convierta en “lo normal”. Identificar si el problema es ambiental, parasitario o nutricional es la clave para devolverle la tranquilidad.
Si notas cambios en su pelaje o comportamiento, visítanos. Un diagnóstico a tiempo evita que una simple irritación se convierta en una infección crónica.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *