México enfrentará un invierno más cálido y seco: el papel de La Niña

Invierno calido y seco en México

El pronóstico para los próximos meses indica un cambio climático significativo para México. De acuerdo con la Comisión Nacional del Agua (Conagua) y expertos en climatología, el país vivirá un invierno con temperaturas entre uno y tres grados Celsius por encima del promedio histórico, junto con una marcada reducción en las precipitaciones. 

¿Qué está impulsando este panorama atípico?

La causa principal señalan meteorólogos e investigadores es el desarrollo del fenómeno climático conocido como La Niña. Esta fase, contraria a El Niño, tiende a ocasionar condiciones más secas y cálidas en muchas regiones del país, sobre todo en el norte.

Además, Conagua estima que habrá una ligera disminución en el número de frentes fríos que impactan México durante la temporada (48 frente a un promedio de 50 entre septiembre y mayo).

El efecto de La Niña se combina con la tendencia al calentamiento global: desde 1950, México ha perdido, en promedio, un día de heladas por cada quince años, como muestra del cambio climático en marcha.

¿Cómo se verá en la práctica?

  • Las lluvias disminuirán progresivamente. En la Ciudad de México, por ejemplo, se espera que las precipitaciones decaigan a partir de noviembre, aunque aún podrían presentarse tormentas hacia el final del año.

  • Los eventos extremos, como inundaciones y sequías radicales, podrían alternarse más frecuentemente, ya que el país “saltará entre extremos”, según advierte una investigadora consultada por El País.

  • Las regiones agrícolas, ganaderas y las comunidades rural-marginales serán particularmente vulnerables ante la variabilidad del clima.

Retos y urgencias

  1. Gestión del agua: ante el escenario seco, será crucial reforzar reservas hídricas, infraestructura de riego y saneamiento.

  2. Vigilancia climática: monitorear precipitaciones, temperaturas y posibles anomalías para emitir alertas tempranas.

  3. Políticas públicas adaptativas: diseñar acciones frente al cambio climático que contemplen la variabilidad y los extremos.

Conciencia y preparación local: informar y equipar a comunidades agrícolas para que anticipen sequías o lluvias escasas.